Dislexia con mayúsculas

A  lo largo de mi carrera profesional he trabajado con muchos niños con dislexia. Todos han sido diferentes, cada uno con sus características  personales, sociales, académicas… pero todos unidos por el lazo de esta dificultad que afecta al propio aprendizaje y a la lecto-escritura. Este trastorno tiene su máximo impacto en el contexto escolar por lo que la detección precoz es fundamental ya que mitiga muchos de los efectos negativos que se producen en esta etapa.

A pesar de las diferencias que tienen los alumnos, hay una serie de características comunes que nosotros, los maestros, debemos conocer para tratar lo antes posible. Las dificultades pueden ser observadas a partir de los tres años de edad, previo al aprendizaje de la lecto-escritura. Su  identificación temprana nos ayuda enormemente a solventar muchos de los futuros obstáculos que podría tener durante su etapa escolar. El niño posee una autoestima y un autoconcepto muy bajo ya que a lo largo de su vida no ha tenido éxito en muchos de los retos que se le plantean a diario. En el colegio, en ocasiones, son señalados como niños vagos, alumnos que no trabajan, lentos, cuando en la mayoría de los casos el esfuerzo previo realizado no se corresponde con las calificaciones obtenidas.

Esta inestabilidad emocional les afecta en las relaciones personales con sus iguales, convirtiendo a estos niños en inseguros, tímidos, distantes, a los que les cuesta generar vínculos afectivos con sus compañeros. El ambiente familiar se ve afectado por el estrés que genera este sobre esfuerzo, ya que la energía invertida desgasta a  todos sus miembros creando impotencia, enfados y culpabilidad. En muchas ocasiones es necesaria una ayuda externa para revertir estos pensamientos.

La dislexia afecta a la adquisición de destrezas y capacidades relacionadas con la lectura y la escritura  independiente de otras habilidades y de la inteligencia. Es necesario mencionar que estos alumnos poseen muchas fortalezas como la creatividad, el emprendimiento, el razonamiento narrativo y dinámico, inteligencia emocional, empatía, etc. que deben ser potenciadas.

Según  el estudio realizado por la investigadora Luz Rello, con la participación de 49 centros públicos de la Comunidad de Madrid en los que se ha trabajado con la herramienta Dytective, una aplicación pionera para la detección temprana de la posibilidad de que exista dislexia, la  prevalencia del trastorno de lectoescritura de dislexia en la población escolar madrileña está entre el 5 % y el 8,4 %.

Dicho lo cual, es importante una correcta reeducación logopédica, así como una buena formación del profesorado que trabaja en las aulas.

Actualmente la Comunidad de Madrid promueve acciones a favor de la formación del profesorado a través de los centros de formación como el CRIF Las Acacias y los CTIF en cada área territorial. Esto ha hecho que el término dislexia haya pasado de ser un gran desconocido en los centros educativos a ser una palabra común en los claustros de profesores. La Comunidad de Madrid en el curso 2018/2019 ha posibilitado que se aplique la prueba de detección de dislexia Dytective, a los alumnos de 3º, 4º, 5º y 6º de Educación Primaria de 107 colegios de la Comunidad de Madrid (35.000 alumnos-as). Además, estos colegios y su alumnado dispondrán de uso ilimitado durante todo el curso escolar de la aplicación Dytective U, que ofrece recursos, materiales y juegos de mejora de las dificultades de lecto-escritura para los estudiantes de Educación Primaria.

Asociaciones como Madrid con la dislexia son una herramienta fundamental para las familias y los maestros. Actualmente ha publicado una guía con orientaciones para el ámbito educativo cuyo contenido resuelve muchas de las dudas que surgen a diario en la escuela. Es importante seguir luchando para que este trastorno no sea un impedimento en su futuro y no coarte su desarrollo en todas sus capacidades.

Álvaro García Lumbreras

Un comentario

  1. beatriz ruiz sanchez

    Cómo me gusta leer esto. El claustro de profesores aún desconoce como se debe trabajar con estos niños, oigo a diario en mi propio centro comentarios que me remueven por dentro.Soy docente , pero sobretodo madre de un niño de 13 años con dislexia, he vivido su etapa educativa en primaria, en centro bilingüe,con un gran estrés por el esfuerzo tan importante que debía hacer y nadie entendía, sin apoyo en la escuela .Incluso no se solicitó su adaptación a la prueba del Ket, por lo que mi hijo suspendió. A mí esto no me preocupaba por la nota, sino porque se le apartó de sus compañeros de siempre, al entrar en el instituto en programa y no en sección.Despues de reclamar en inspección educativa, se le repitió la prueba, está ya con su adaptación de tiempo y la aprobó. Pero sigo encontrando a profesores en el instituto que me hablan no de sus fortalezas, sino de sus problemas con la ortografía y la escritura, que no entienden que el tiempo que deben darle de más en un examen debe ser de calidad, no con el resto de compañeros en el aula y todos hablando a la vez. Que estos niños, no se quieren hacer visibles, quieren ser iguales al resto y que su motivación se puede venir abajo con un simple comentario.. en fin, solo pido concienciación e involucración de la administración para hacerles un poquito más fácil esta tarea de aprender.

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