El arte de contar cuentos

En el primer trimestre del curso, y a lo largo de cuatro tardes, impartí un curso organizado por el CTIF Este y realizado en un instituto de secundaria en Arganda del Rey. El curso tenía el genérico título de “El arte de contar cuentos” y contaba con cuatro líneas de contenido (cada una de las cuales habría dado para un par de meses de trabajo).

El primer bloque de contenidos se denominaba “Panorama de la literatura infantil y juvenil y criterios de selección de libros”, y pretendía trabajar dos temas diferenciados. Uno centrado en la literatura infantil y juvenil (LIJ a partir de ahora): lo literario, definición de LIJ, cuestiones y problemas que plantea, situación actual (autores y editoriales). Y el otro, bien peliagudo, tocaba el tema de los criterios de selección de libros (que luego leeríamos en el aula).

El segundo día de trabajo nos centramos en el libro álbum, este formato que parece haber encontrado su hábitat natural entre primeros lectores (aunque va conquistando cada vez a más lectores de edades y niveles bien dispares) y que nos permite desarrollar propuestas de lectura, juego y narración en el aula.

El tercer peldaño del curso lo dedicamos a la lectura y a las propuestas de animación y disfrute lector. Hablamos de leer en estos tiempos de vértigo y presenté varias propuestas de promoción de la lectura en el aula pensadas para edades diversas.

El cuarto y último epígrafe fue el dedicado a la narración oral, tan importante y necesaria (al menos desde mi punto de vista) para trabajar la expresión oral, la organización del discurso (y las ideas), el cultivo de la imaginación, la capacidad de visualización, etc.

La dinámica de trabajo fue de presentación y diálogo. Yo iba aportando contenidos que iban siendo comentados y discutidos por el grupo, de esta manera avanzábamos de manera conjunta y, al mismo tiempo, iba recibiendo pistas sobre qué contenidos precisaban de más tiempo y explicación. También contaba con algunas propuestas más prácticas que me permitían ir poniendo ejemplos de lo explicado/conversado y que imprimían nuevo ritmo a lo largo de la tarde.

Por poner un ejemplo recuerdo que dedicamos bastante tiempo a hablar y reflexionar sobre los textos de tradición oral (tan denostados en ocasiones por su incorrección política), y esto lo tengo bien en la memoria porque me llamó la atención el comentario de algunas participantes diciendo que su percepción sobre los cuentos tradicionales había cambiado y que sentían mucho interés por retomar el trabajo con ellos.

Todos estos bloques de contenidos eran atravesados por una línea de fuerza (que no dejaba de aparecer una y otra vez): la necesidad de trabajar con buenos textos. La imperiosa necesidad de que niños y niñas tengan acceso a textos poderosos, literarios, ricos… que sean un buen alimento (y no puros huesos para chupar). Esto no significa que el uso utilitarista de libros y lectura sea incorrecto, pero sí implica que, sea cual sea el motivo, los libros escogidos para entrar en el aula, los textos seleccionados para compartir con nuestro alumnado, han de ser en verdad memorables.

Había otra línea que iba apareciendo regularmente a lo largo de las horas, se trataba de una dinámica de trabajo para acercar las historias (y cultivar el gusto por las mismas) a los niños y niñas, una propuesta que, continuamente, tocaba tres (o cuatro) frentes: contar (y escuchar), escribir y leer. Acciones que se iban combinando, intercalando, trenzando… para sumar fuerzas en una dirección: cultivar el criterio y disfrutar con las historias.

Esto es, grosso modo, lo que os puedo contar de aquel curso que impartí en octubre y del que guardo un grato recuerdo gracias a un grupo estupendo de profesoras entusiastas que vineron con muchas ganas de aprender y de compartir.

 

Pep Bruno

www.pepbruno.com

2 comentarios

  1. “El arte de contar cuentos” fue un curso muy enriquecedor.
    Había escuchado a Pep Bruno contar cuentos (¡Enhorabuena por esos 25 años de cuento!) pero no había asistido a ningún curso y el que organizó el CTIF Este en Arganda fue una excelente oportunidad. Este curso me encantó.
    Pep Bruno nos presentó numerosas propuestas de Animación a la Lectura, entre ellas “Los Martes Poéticos” que ahora son una realidad en nuestro cole.
    ¡Gracias por ese maravilloso curso!

  2. Fue un curso excelente. Había escuchado a Pep Bruno contar cuentos (¡Enhorabuena por esos 25 años de cuento!), pero no había asistido a ningún curso y “El arte de contar cuentos” me encantó.
    Pep Bruno hizo numerosas propuestas de animación a la lectura, entre ellas “Los Martes Poéticos”, que hoy llevamos a cabo en nuestro centro.
    ¡Gracias!

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